En el principio fue Snapchat. No, no es un refrito de los textos sagrados, es simplemente el lanzamiento de Stories, que ya hicieron ellos en 2013. Inicialmente esta función estaba dedicada a las fotos, más tarde se incluyeron también los vídeos, visibles durante 24 horas.
Previendo el éxito de esta función estaba Mark Zuckerberg, que intentó comprar la plataforma. El intento de adquisición fracasó entonces, pero obviamente no se desanimó y, en 2016, implementó la misma función en Instagram.
Su predicción se basaba en un hecho: el umbral de atención de un internauta medio es inferior a 8 segundos, por lo que era fácil ver que los vídeos cortos estaban destinados a tener éxito.
Las cifras son muy claras: en 2013, Instagram tenía 130 millones de usuarios activos de media mensual, en 2021 estos usuarios alcanzaron más de mil millones, también mensualmente. Cada día, la red social es frecuentada por 500 millones de usuarios.
Por si esto fuera poco, hay que añadir que el tiempo medio que pasa un usuario en Instagram ha aumentado considerablemente, lo que ha provocado que la gente mire más anuncios, permitiendo a las marcas tener más visibilidad.
Entonces, ¿basta con publicar Stories para aumentar la visibilidad y, en consecuencia, los ingresos?
La verdad es que no. O al menos no del todo. Si la función tuvo mucho éxito primero en Snapchat y luego en Instagram, no se puede decir lo mismo de otras redes sociales.
LinkedIn y Twitter son dos ejemplos de que esto puede no funcionar para todos. LinkedIn lo intentó primero: lanzó Stories en marzo de 2020, solo para eliminarlas al cabo de un año y medio. Tras analizar los datos, la compañía decidió que este tipo de vídeos no eran funcionales para una plataforma que se basa principalmente en usuarios profesionales, que por tanto prefieren contenidos que no se borren al poco tiempo. Su estrategia consistía en dirigirse a usuarios más jóvenes, pero no resultó acertada.
Para Twitter, sin embargo, el experimento duró solo unos meses: introducidas en noviembre de 2020, las Stories fueron retiradas en agosto. El número de usuarios que se unían a las conversaciones no había aumentado significativamente y la cúpula directiva de Twitter decidió eliminarlas, para centrarse en Spaces, un sistema de chat de voz que permite la monetización mediante el pago de una especie de cuota de entrada.
La propia Snapchat no se ha quedado de brazos cruzados y ha anunciado nuevas e interesantes funciones para los próximos meses. La función Scan permitirá encuadrar diversos objetos y reconocerlos mediante el uso de la cámara. La idea es convertir la plataforma en una especie de buscador visual, donde un objeto pueda ser reconocido y eventualmente comercializado.
¿Cuál será la mejor estrategia? Tendremos que esperar y comprobarlo por nosotros mismos.


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